
El presente volumen del Thesaurus Indicus continúa el tratamiento de los privilegios espirituales de los indios, específicamente los relativos a los Sacramentos –Penitencia, Unción, Orden Sacerdotal y Matrimonio–, así como los respectivos a los Mandamientos de la Iglesia –Confesión y Comunión anual, ayuno, diezmos–, y otros privilegios de los indios e indulgencias especiales para ellos. Asimismo, se estudia las obligaciones y privilegios de los Obispos, Arzobispos y Patriarca de Indias.
La presente «Historia del cristianismo» es un renovador y ambicioso proyecto que, en cuatro volúmenes, reconstruye y documenta el devenir histórico del cristianismo, desde sus orígenes hasta el mundo contemporáneo. Se trata de una obra colectiva elaborada con una perspectiva ecuménica por especialistas en diversas materias: teólogos, filósofos, historiadores y filólogos.
Este esfuerzo conjunto busca servir tanto de obra de referencia rigurosa y práctica en la docencia e investigación universitarias, como de introducción científicamente fiable al conocimiento del cristianismo histórico por parte del lector culto, conjugando la sencillez narrativa con un contenido crítico y abundante en datos históricos. Se propone, así, romper con la inveterada tradición que durante siglos ha confinado la historia de la Iglesia y del cristianismo a las facultades eclesiásticas de teología, e intenta salvar el empobrecedor eurocentrismo que ha venido lastrando su tratamiento científico.
Este tercer volumen de la «Historia del Cristianismo» se dedica a la Edad Moderna. A comienzos del XVI se puede hablar de una continuidad en la unidad intelectual de la cristiandad latina. Sin embargo, empiezan ya a percibirse grandes diferencias en el comportamiento y en la práctica religiosa de los europeos del momento, lo que supondría un claro síntoma de la ruptura religiosa tras la aparición de la Reforma luterana. Como resultado surgió una Europa plural en cuanto a creencias religiosas, con un alto precio en persecuciones y guerras religiosas, resultado del afán por encontrar una nueva expresión del sentimiento religioso más de acuerdo con las Sagradas Escrituras, que tuvo en los humanistas sus más preclaros defensores. Daba comienzo una fase en la que el factor religioso comenzó a pertenecer al ámbito privado, y entró en un proceso de secularización de la mano del análisis, la reflexión y la crítica amparados por el Humanismo y la sociedad científica que avanzaba de modo irreversible hacia la desacralización de la sociedad con el Siglo de las Luces.
Este libro recoge la herencia espiritual del siglo XX, riquísimo en acontecimientos dramáticos y también gloriosos para los creyentes en Cristo.
El siglo XX pasará a la historia como el que ha conocido las mayores conquistas de la ciencia y de la técnica, pero también como el siglo en el que varios millones de creyentes han sufrido persecución y martirio. ¡Solamente en España fueron unos diez mil! Los principales responsables de este desprecio de la fe y de la vida humana han sido los totalitarismos que han esclavizado a un millón de hombres y mujeres en los cinco continentes en nombre de ideologías paganas o ateas, todas ellas radicalmente anticristianas. Estas páginas sintetizan la amplia problemática relacionada con las persecuciones religiosas, describe su geografía mundial y los contextos sociopolíticos. Se detiene en la lucha del comunismo y del nazismo contra la Iglesia católica y en las persecuciones de México y de España. Es una obra rigurosa; un relato intenso que se lee sin esfuerzo porque está escrito de forma sencilla. Explica cómo muchos católicos del siglo XX, en todo el mundo, han vivido y testimoniado su fe y por qué la Iglesia los eleva a los altares.
Ahora que Benedicto XVI ha cumplido con creces seis años en la silla de Pedro, se puede calibrar con perspectiva la hondura, firmeza y arrojo con que está conduciendo la barca de la Iglesia. José Luis Restán ofrece a los lectores en este volumen un completo seguimiento de los pasos del Pontífice en el arco que va de la primavera de 2008 al otoño de 2011. Un periodo apasionante y lleno de momentos dramáticos, en el que al Papa no se le han ahorrado sufrimientos, pero en el que también ha sorprendido a propios y extraños por su libertad, su capacidad de hablar al hombre de hoy, su impulso reformador, y la potencia de razón y belleza que encierra su magisterio.