
San Agustín fue un gran educador, tanto en su tarea de maestro de retórica como en su tarea de sacerdote y de obispo. En algunos de sus escritos se centró en el tema de la educación, sin embargo, no se encuentra explícitamente un concepto de educación en su pensamiento. Por ello, el objetivo principal de esta investigación ha sido identificar el concepto de educación que subyace en las obras de San Agustín, mediante el análisis del uso que hace este autor de ciertos términos latinos que denotan la educación. La concepción pedagógica agustiniana se sostiene, según la autora, sobre un sólido fundamento antropológico-teológico, que no excluye ninguna dimensión de la persona humana (física, afectiva, moral, social, intelectual, religiosa) –adelantándose varios siglos a algunos planteamientos pedagógicos actuales–, y que tiene en el amor su clave de interpretación
Si bien “Más allá del bien y del mal” (1886) retoma elementos e ideas de Así habló Zaratustra profundizando en ellos, presenta un tratamiento de los mismos completamente distinto. Entre una y otra obra hay, fundamentalmente, un reajuste de la mirada: el paso del símbolo al concepto, de la poesía a la psicología, de la confianza a la sospecha, de la lejanía que permite dejar de lado los defectos a la óptica microscópica que pone de relieve las miserias; un reajuste que permite a Friedrich Nietzsche (1844-1900) dar un paso más en la radicalidad de su pensamiento filosófico.
Escrito en 1904 y publicado un año después, Vida de don Quijote y Sancho es uno de los libros más representativos de Miguel de Unamuno (1864- 1936). "Libre y personal exégesis del "Quijote", en que el autor no pretende descubrir el sentido que Cervantes le diera, sino el que le da él",
En los albores mismos del nacimiento de la filosofía, PLATÓN (ca. 428-ca. 347 a.C.) planteó, utilizando la dúctil forma del diálogo, buena parte de los principales problemas que han ocupado desde entonces al pensamiento filosófico. El presente volumen recoge dos diálogos platónicos fundamentales, prologados y traducidos por Luis Gil. FEDÓN aborda principalmente el tema genérico de la muerte, argumentando sobre la pre-existencia del alma con respecto al cuerpo y sobre su inmortalidad. FEDRO trata de la naturaleza del alma y en él, con la plasticidad de metáforas tan bellas como la del auriga y los caballos, Platón deja bien sentada la idea, de raíces pitagóricas, de que la propensión al bien o al mal del hombre radica en la esencia de la propia estructura del alma.
La extensa y variada obra de PLATÓN (ca. 428-ca. 347 a.C.) ofrece en EL BANQUETE un estilo y una configuración peculiares, condicionados por la elección del escenario (una conversación después de una comida) y la naturaleza del tema tratado (el amor, esencial y recurrente a lo largo de la obra platónica). Como señala Carlos García Gual en la introducción a esta edición, Platón despliega con habilidad literaria y versátil retórica un abanico de perspectivas que permite al lector advertir la complejidad de los enfoques posibles, para luego establecer, a través de la iluminada revelación de Diotima, su propia teoría, según la cual el impulso erótico se sublima en una escala dialéctica hacia esa idea de Belleza que es también el Bien.
Publicada en 1897, PAZ EN LA GUERRA fue la primera novela de Miguel de Unamuno (1864-1936), quien vertió en sus páginas muchas de sus experiencias de niñez y su recuerdo de algunos momentos decisivos de la historia del pueblo vasco. En el prólogo a esta edición de una obra que aún sigue arrojando luz sobre la cuestión vasca, Juan Pablo Fusi señala que Unamuno consideró siempre esta obra «como su más importante esfuerzo de reflexión sobre el País Vasco; por lo menos, es justo considerarla como la novela de Bilbao, aunque sólo sea porque el episodio central de la obra es el sitio que la capital vizcaína sufrió en 1874, durante la última guerra carlista».
El presente volumen recoge dos textos distintos de Zubiri. Entre los escasos libros que publicó en vida, Cinco lecciones de Filosofía (primera edición en 1963) es el más divulgativo y el más accesible a los que se inician en el pensamiento filosófico. De hecho, se publicó ininterrumpidamente durante más de cuarenta y cinco años y formó parte de una colección (“Alianza bolsillo”) dirigida a un público amplio. Ahora retorna a esta edición de referencia en las obras de Zubiri con pequeñas correcciones, algún complemento y los correspondientes índices, de tal modo que resulte más útil para el lector y el investigador de la obra zubiriana. Esta edición incluye un segundo texto hasta ahora inédito. Con el título general El problema de lo real en la filosofía moderna Zubiri ofreció a finales de 1970 un breve curso de dos lecciones. Se trata de un texto mucho más denso, cuyo tema central viene marcado por la idea de las cuatro sustantivaciones (espacio, tiempo, ser y conciencia) que, según Zubiri, determinarían lo específico de la filosofía moderna, algo que había sido insinuado más de una vez en otros escritos ya publicados, pero que nunca había sido objeto de un tratamiento sistemático. Es instructivo observar cómo Zubiri esbozo su propia idea de una inteligencia sentiente en tanto que actualidad de la realidad como salida frente al agotamiento filosófico del horizonte moderno, algo que no dejará de plantear interrogantes y quizá discusiones
Una visión panorámica de la filosofía china desde sus comienzos en el siglo VI a.C. hasta el siglo XX analizando la estrecha relación del pensamiento con las condiciones políticas y sociales de cada época. Esto es Historia de la filosofía china, un cuadro impresionante de las doctrinas del confucianismo, el taoísmo y las escuelas filosóficas budistas.
El gran sinólogo Wolfgang Bauer se aleja de la visión eurocéntrica para conservar la peculiaridad y la originalidad del pensamiento oriental y traducir sus conceptos a nuestras coordenadas culturales y términos filosóficos. El también sinólogo Hans van Ess asumió la tarea de revisar y poner al día el manuscrito para su publicación tras la muerte de su maestro.
Esta obra ha sido publicada con una subvención de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo con lo previstp en el artículo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual.
Durante los últimos cuatro siglos, la cultura occidental ha invadido lentamente a las otras culturas del planeta elevando la ciencia y la tecnología al rango de criterios últimos de verdad. Sin embargo, ningún conocimiento particular es independiente de una visión más explícita de la totalidad y el conocimiento de este "todo" no se obtiene por la suma de los conocimientos particulares.
La única manera de adquirirlo es abriendo los tres cierres de la puerta de la sabiduría: con los sentidos se "toca" un aspecto de la realidad, con la razón se “descubre” lo que nos rodea y con la fe se es “consciente” de que hay algo más.
Sólo integrando estas tres dimensiones es posible conocer la relación ininterrumpida de armonía entre el hombre, el mundo y el infinito. Pero la puerta del conocimiento es estrecha y requiere de una pureza de corazón que no es fácil de lograr: es la experiencia plena de la vida, la experiencia mística, que es un don ofrecido a todos.
Según Husserl, «nuestras meditaciones han llegado hasta el punto en que ya se ha hecho evidente el estilo necesario de una filosofía en cuanto filosofía fenomenológica trascendental; y, correlativamente, en lo que concierne al universo de lo que es real y posible para nosotros, el estilo de la única interpretación posible de su sentido, a saber, el idealismo fenomenológico trascendental. [...]» Meditaciones cartesianas es el resultado de unas conferencias que dio Husserl en París después de su jubilación en la cátedra de filosofía de Friburgo; es, por tanto, una obra de plena madurez. Insatisfecho, según su costumbre, del texto de las conferencias parisinas, Husserl se puso inmediatamente a refundirlo con la esperanza de hacer de él la obra por antonomasia de su pensamiento, empeño que, perseguido en muchas ocasiones a lo largo de su vida, tampoco consiguió del todo esta vez. Ello explica que hubiera optado por dejarlo inédito en vida y sólo se publicara entonces una insuficiente versión francesa. Con todo, se trata de una de sus obras más acabadas y que ha tenido mayor repercusión histórica en medio de la inmensa producción literaria de su autor.
Platón escribió: «Si Uno no es, entonces nada es.» Este libro discute de un modo sumamente original los argumentos filosóficos a favor y en contra de la existencia de Dios. El autor reexamina las críticas racionalistas clásicas a la creencia religiosa y mantiene que, en un sentido, esas críticas son válidas: la creencia religiosa no puede justificarse por medio de argumentos filosóficos del tipo de los que usan los racionalistas. No obstante, esos mismos argumentos implican ciertas presuposiciones arbitrarias y contestables. El profesor Kolakowski arguye convincentemente que sólo dentro del contexto de la religión pueden adquirir validez las normas morales y cognoscitivas. El choque entre ilustración y religión es real; sin embargo, en último término, constituye un conflicto sobre prioridades en la jerarquía de valores, más que una lucha entre la razón y el error.
Tras la muerte de Locke, su heredero lord King encontró entre loos papeles del filósofo un escrito sin título ni fecha. Se trataba de un compendio del Ensayo sobre el Entendimiento Humano, redactado por el propio Locke: justamente el epítome que Jean Le Clerc tradujera al francés y piblicara en su Bibliothèque universelle en 1688, antes de que el Ensayo fuese dado al mundo. La traducción que aquí se ofrece, primera de este escrito en castellano, se basa en el orginal inglés -todavía no recogido en la edición canónica de las obras de Locke- editado por el albacea del gran pensador.