
Presentamos la 4ª edición de este libro del profesor Hervada que teníamos agotado desde hace tiempo. En él se intenta hacer comprensibles los fundamentos últimos de la ciencia jurídica y del derecho, evitando en lo posible un lenguaje y unos esquemas filosóficos que, aunque sean corrientes entre los filósofos, a los lectores de a pié les resultan de difícil comprensión.
Toda concepción del derecho se fundamenta en una antropología y en una epistemología. Resume el autor su obra en el prólogo:
1. nuestra mente está abierta al conocimiento del ser y no se limita a lo fenoménico, sino que penetra más allá y alcanza la esencia y la naturaleza
2. también el hombre es capaz de conocer la verdad
3. en el plano moral hay bien y mal, y cosas indiferentes
4. el hombre debe guiarse por la recta razón, por la que conoce el bien moral
5. el hombre es persona, ser dotado de dignidad ontológica, por lo que tiene unos derechos y deberes inherentes a esa dignidad
6. toda construcción científica tiene que ser realista: partir de los hechos y no de una teoría.
Este Atlas de Filosofía resume la historia del pensamiento filosófico a través de sus representantes más importantes, acercando al lector a los problemas fundamentales de la filosofía y las maneras de darles respuesta, así como a sus métodos y terminología. La propia concepción del Atlas aporta gran claridad, pero impone una selección y una periodización precisas, por lo que se hace hincapié en la descripción concisa de las ideas y los conceptos fundamentales de cada filósofo o escuela. Por lo que respecta a la representación de ideas filosóficas en forma de gráficos y dibujos, abre un terreno inexplorado y novedoso. Las páginas ilustradas tienen la función de aclarar, completar o resumir los textos a fin de facilitar su comprensión y suscitar la reflexión por parte del lector.
772 páginas
«Nada hay más legítimo, desde el punto de vista de la historia general de la filosofía, que preguntarse qué fue de los problemas filosóficos propuestos por los griegos durante los catorce primeros siglos de la era cristiana. Sin embargo, si se quiere estudiar y comprender la filosofía de esta época, hay que buscarla donde se encuentra, es decir, en los escritos de los hombres que se consideraban abiertamente teólogos, o que aspiraban a serlo. La historia de la filosofía en la Edad Media es una abstracción tomada de la realidad más vasta y global que fue la teología católica en la Edad Media.»
Étienne Gilson (1884-1978), filósofo e historiador de la filosofía, ofrece una gran panorámica del pensamiento desde los orígenes patrísticos hasta finales del siglo XVI, un paisaje intelectual mucho más rico y variado de lo que se cree a menudo, con cimas destacadas (Juan Escoto Erígena, san Anselmo, santo Tomás de Aquino, Guillermo de Ockham...) sobre un fondo de gran profundidad (filosofías árabe y judía, fundación de las universidades...). Con este renovador estudio de conjunto, Gilson elimina dos tópicos que, por desidia, se mantienen como difusas nociones generales: que no hubo gran filosofía en la Edad Media y que no ha habido una filosofía específicamente cristiana.
"Una visión panorámica del pensamiento filosófico desde los orígenes patrísticos hasta finales del siglo XVI que pone de relieve la abundancia y la riqueza del pensamiento medieval y cristiano."
Las obras del amor conforman una colección de «discursos edificantes», para Kierkegaard, la más alta forma del diálogo puro entre individuos. Publicada en las últimas semanas de 1847, esta obra intenta la aventura temeraria de explorar directamente la naturaleza esencial de lo cristiano. Páginas llenas de finura, belleza, densidad, veracidad y humor.
Kierkegaard parte del único presupuesto posible: Dios como amor absoluto. La única empresa que supera por principio infinitamente las fuerzas humanas es la aprehensión adecuada de la esencia del amor. Pero justamente por la virtud de esta trascendencia no hay relación existencial humana que esté del todo desprendida del ámbito del amor. Tratar de cualquiera de los acontecimientos que suceden en nuestra existencia es introducirse en una intrincada e infinita fenomenología de las obras del amor y de las respuestas humanas a ellas.
Domingo Báñez (1528-1604) es considerado como uno de los máximos representantes de la Escuela de Salamanca, y uno de los comentadores más profundos de Santo Tomás de Aquino. Su figura intelectual se asocia a las fuertes controversias sobre la gracia que tuvieron lugar a finales del siglo XVI; y es conocido también por su apoyo a la reforma carmelitana. Sin embargo, su aportación genuinamente filosófica parece todavía olvidada.
Con este libro se inicia la edición del Tratado sobre el hombre, publicado en el Comentario a la Suma teológica de Tomás de Aquino en Salamanca, 1588. Este primer volumen incluye la traducción de las cuestiones 75-77 que tratan de la esencia del alma (q75), la unión del alma con el cuerpo (q76) y las potencias del alma en general (q77).
Este es el primer volumen de un total de 5, que se editarán sucesivamente en los próximos años, como Comentarios a la Suma Teológica.