
Edición aumentada con una variante del acto IV para la escena.
A la vez brutal y religiosa, simbolista y romántica, poética y realista, La Anunciación a María es problablemente la obra más emblemática y popular de su autor. Violaine, la chica hermosa y feliz, Pierre de Craon, el genio constructor y doliente, Anne Vercors, el padre sabio y lejano... Estos y otros personajes se graban en la memoria del lector en una obra llena de fuerza y poesía. Un drama «a la vez humano y sobrehumano», en palabras del autor, «representación de todas las pasiones humanas integradas en el plano católico».
«La Anunciación a María es, objetivamente, una de las mejores obras que se hayan escrito en este siglo. [...] En ella está condensado el genio del cristianismo católico». (Luigi Giussani, Mis lecturas)
En este libro, fruto de cuatro años de trabajo por parte del autor, se nos presenta el Chesterton de siempre -el polemista, el escritor y el converso- junto a un Chesterton nuevo, no por ello menos verdadero: el amigo, el amante, el padre, el hermano y, sobre todo, el cristiano.
A partir de sus textos, muchos de ellos inéditos, Joseph Pearce nos acerca, con amenidad y buen hacer, a una de las figuras más enigmáticas y apasionantes de la literatura inglesa y universal, forjando una obra imprescindible para la comprensión del personaje y de la Europa de este siglo. «Pearce ha evitado los errores fácticos y los juicios erróneos cometidos por los primeros biógrafos, y su investigación ha sido meticulosa, con el resultado de que su estudio contiene una gran cantidad de importante material nunca antes publicado» The G.K. Chesterton Study Centre (Londres) «El trabajo más importante sobre Chesterton en los últimos 50 años» Aidan Mackey, Chesterton Literary Estate «Una biografía en su máxima expresión. Pocas veces una biografía me ha dejado sentimentalmente cerca del tema. Pearce escribe una prosa bella, limpia y lucida. Un libro que leeré muchas veces» Walter Hooper, autor de A Guide to C.S. Lewis
La obra de René Girard podría resumirse en «una sola larga argumentación» presidida por dos ideas iluminadoras: el chivo expiatorio y el deseo mimético. A la reconstrucción de ese hilo conductor contribuyen ahora estas conversaciones en las que Girard, siguiendo las etapas de su vida y su obra, profundiza en el pensamiento clave de que la imitación lleva al conflicto pero actúa, al mismo tiempo, como fundamento de toda transmisión cultural. La teoría mimética prueba su fecundidad antropológica y epistemológica en calidad de reflexión sobre el origen de la cultura, el mecanismo del deseo y la violencia y la trascendencia del cristianismo, entendido éste como «toma de conciencia cultural y moral de la naturaleza sacrificial de nuestra sociedad».