
Son 820 entradas sobre la vida, imsterio y persona de Jesús de Nazaret. Cada voz importante lleva su esquema y ofrece una bibliografía breve, selecta y actualizada. Parte importante del conjunto son los artículos histórico-biográficos que sintetizan toda la información actual sobre las personas que le rodearon; ciudades, regiones, edades y culturas, contextos político, social y religioso de su mundo y pueblo; instituciones y situaciones en que vivió. Otra incide en la experiencia y enseñanza religiosa., ética y teológica de Jesús y sobre Jesús. También se ocupa de las fuentes bíblicas y extrabíblicas, de la literatura y el estado de la cultura en el tiempo.
El cristianismo no es simplemente una religión que cree en Dios y trata de unirse con El. Es la revelación de que Dios se ha hecho hombre. De manera simple, pero profunda, típica de este autor, recoge de la tradición espiritual de los que han creído en Cristo, algunos aspectos de la figura del Salvador que han inspirado la actualidad del mensaje evangélico a través de los siglos
La presente obra nos invita a introducirnos en la plegaria eucarística, corazón de la eucaristía, desde la acción de gracias y alabanza. Es una propuesta para comprender, vivir y testimoniar la plegaria eucarística. Nos sumergimos en el agua viva que nos ofrece la celebración; y, desde ahí, nos comprometemos a hacer vida como Iglesia en medio del mundo al acontecimiento pascual que se nos regala amorosamente. Ojalá que nos ayude a experimentar y a comunicar el gozo de celebrar la vida.
Ningún argumento mejor para avalar la seriedad y credibilidad de este Diccionario que el de estar preparado por el "Pontificio Instituto Oriental", de Roma, -Institución erigida para el estudio y promoción de las ciencias eclesiales orientales- y dirigido por el P. Edward G. Farrugia, S.J., ayudado por un conjunto privilegiado de profesores del P.I.O.
Naturalmente podríamos haber añadido más nombres de patriarcas, científicos etc., pero era necesario fijarse unos límites. Con todo, en un diccionario semejante hay que aportar una idea del conjunto sin limitarse a lo más importante; como en un parlamento en que hay representantes de todas las regiones, y no sólo de las ricas.
Sobre la base del principio de representatividad, a veces también las minorías, que de otra suerte no obtendrían una cuota mínima, tienen su importancia y por ello son mencionadas. Ningún grupo queda excluido a priori. Tampoco se ha buscado la coherencia a toda costa y ha resultado últil decir algo acerca de ciertos aspectos sin pretender decirlo todo. Por ejemplo, del gran número de monasterios orientales famosos sólo citamos los ejemplos que hemos juzgado suficientes.
Nuestro mundo busca padres y los expresa también con sucedáneos. También por esto -o sólo porque es la Persona trinitaria que envía y que, por tanto, permanece en el silencio fuera del tiempo-, el Padre es quizá la Persona divina con los rasgos más difíciles de describir. A esto se dedica este librito. El autor, después de haberse detenido en Cristo y en el Espíritu, ahora con palabras simples, pero teológica y espiritualmente profundas, nos introduce en lo que constituye el corazón de la revelación de Cristo y del Espíritu: el amor del Padre.
Este librito, no quiere ser más que una ventana de hoy abierta al misterio siempre vivo del Nacimiento de Cristo. Puede servir como idea para la predicación en días de gran cantidad de trabajo y labor pastoral, como son las festividades navideñas de nuestras comunidades eclesiales.
El primer escritor latino de la Iglesia aparece en las Galias (principios del s. IV) y es san Hilario de Poitiers. Pertenece a una de las familias más ricas de la ciudad ansiosas todas de cultura y, más aún, de comodidad. Su ideal es “ser rico y no hacer nada”, según nos dice él mismo. Hasta que la lectura de san Juan le revela el misterio de que “Dios es Padre revelado en su Verbo hecho carne”. Hacia el año 350 es nombrado obispo de su ciudad y lucha valientemente contra el arrianismo con la predicación y la pluma siendo desterrado por el emperador Constancio. Vuelto del destierro, ya con más paz, medita y enseña la Escritura. Muere el año 367. A san Hilario, difícilmente se le descubre, pero quienes lo logran, no le abandonan más. Eso pretende este Diccionario.
Obra magnífica y de excelente presentación cuyo título basta para explicitar su contenido. En tres partes claramente diferenciadas, recorre este conocido autor sus facetas más signi-ficativas de “joven seglar”, “joven carmelita”, hasta llegar a su misión carismática de vivir y contagiarnos lo de ser “Alabanza de Gloria” de la Trinidad. Algo que hay que interpretar como participación en el proyecto divino de transformación, que entraña la “gloria de Dios” (movimiento descendente) y la “gloria del hombre” (movimiento ascendente), en una unidad armónica de vocación y misión. Un libro en fin, en el que, desde una visión unitaria de su vida y escritos nos muestra su rica personalidad y la evidente proyección de su mensaje en la vida cristiana, religiosa y sacerdotal de hoy.
Estaba ahí, de gran protagonista en el mundo del cine, y casi nadie se había dado cuenta de esta repetida trascendencia. Cristo es un personaje múltiple y vivo. Y una trascendencia histórica de la que es difícil escapar. El mundo del cine lo ha sabido. Y ha dedicado a este protagonista una atención singular de la que da cuenta este diccionario. Ciento sesenta títulos son muchos más que los que en el cine ha alcanzado cualquier otro personaje histórico. He aquí un diccionario más “Monte Carmelo” y una importante aportación a la historia del cine, indispensable para especialistas del séptimo arte y de la Pastoral de Medios ¡Mas de cien años de cine cristológico
El autor, en esta obra, subraya siempre la imprevisibilidad de la vida y la singularidad del proceso místico cristiano: iniciativa del Dios personal, conocido y alcanzado ante todo a través del amor, exento de todo intento de una presentación sistemática de la vida mística.
Por otra parte aunque el P. Bernard ha limitado voluntariamente su estudio en esta obra "a la mística reconocida por la Iglesia Católica", la lucidez de sus análisis le permite hacer numerosas referencias esclarecedoras al Oriente cristiano y a los místicos nos cristianos.