
Cada día nos pasan múltiples sucesos que no cambian para nada nuestra manera de habitar el mundo. Sin embargo, a veces, repentinamente, un suceso se convierte en un verdadero acontecimiento. A diferencia de los sucesos, los acontecimientos nos forman, nos transforman y, en ocasiones, nos deforman. Desde el punto de vista del autor de este libro, Auschwitz es un acontecimiento que ha roto, que ha desgarrado literalmente la historia del siglo XX. Después de Auschwitz ya nada vuelve a ser como antes, ni la cultura, ni el arte, ni la literatura, ni la filosofía, ni la ética, ni la pedagogía. Después de la experiencia de los campos de exterminio, del horror de la muerte concentracionaria, es necesario repensarlo todo.
Pero Auschwitz no es tampoco solamente un acontecimiento histórico. Auschwitz es un símbolo, el símbolo del mal extremo, el símbolo de las fábricas de la muerte que siguen reproduciéndose hoy en el mundo. Joan-Carles Mèlich, de la mano de filósofos como Emmanuel Levinas, de críticos literarios como George Steiner, de poetas como Paul Celan, de antropólogos como Lluís Duch e incluso de testimonios de algunos supervivientes como Primo Levi, entre muchos otros, nos propone en este libro una ética y una pedagogía para nuestro tiempo, una ética y una pedagogía que se alimenten del deseo de que ni el mal ni la muerte tendrán la última palabra.
Se recogen en este volumen varias conversaciones que mantuvo, durante los tres últimos años de su existencia, el filósofo Ludwig Wittgenstein con su colega el profesor O. K. Bouwsma. Dada la reticencia de Wittgenstein a publicar sus ideas personalmente (sólo publicó en vida un libro filosófico, el Tractatus logico-philosophicus), constituyen un testimonio singular de gran parte de los problemas que más le habían obsesionado durante su trayectoria intelectual.
Además, estas Últimas conversaciones no sólo resultan apasionantes por constituir una suerte de compendio final de sus preocupaciones filosóficas, sino que en ellas Wittgenstein aborda con cierto detenimiento esferas culturales sobre las cuales había guardado cierto silencio con anterioridad: la religión, la ética, sus propias preocupaciones vitales, que se exponen aquí de un modo mucho más explícito que en gran parte de su obra previa.
Conocer las raíces culturales de la Europa actual, con sus luces y sus sombras, puede ayudar a despertar inquietudes para corregir los errores sin renunciar a las muchas cosas buenas que Occidente ha aportado al mundo. Pero la tarea crítica, de la que Kant ha sido el abanderado, precisa que nos proveamos de un criterio objetivo, real, absoluto. Cuando la subjetividad se erige en la última norma y medida de la verdad, el bien y la belleza, la realidad queda arrinconada, se vive de espaldas a ella, y las tinieblas sustituyen a las luces.
Una Ilustración que margine el ser, que no haga justicia a la realidad, es, como advirtiera Platón en el mito de la caverna, un conocimiento sofístico que enseña frases hechas, tópicos, pero que no libera.
Sin pretender agotar el tema, el autor se dirige a un público amplio, con cierto nivel cultural, que se pregunta por las causas del malestar que flota en el ambiente. Trata de llamar la atención sobre la debilidad del fundamento en que se asientan muchas ideas valiosas que compartimos en Occidente.
Rafael Corazón González (Córdoba, 1952) es doctor en Filosofía y profesor de Enseñanza Secundaria en un Instituto de Málaga. Ha ejercido la docencia de la Filosofía durante más de veinte años, tanto en el Bachillerato como a nivel universitario, y ha publicado diversos artículos en revistas filosóficas, así como varios libros y ensayos, entre otros, dos libros de texto de Bachillerato. Entre sus obras cabe destacar: Las claves del pensamiento de Gassendi (1995); Agnosticismo (1997); Fundamentos para una filosofía del trabajo (1999); La verdad, un consenso posible (2001), y Saber, entender... vivir (2002), los dos últimos publicados en esta misma colección.
Desde hace años son muchas las Ciencias que investigan la igualdad y la diferencia entre varón y mujer. En el terreno científico se ha llegado a conocer que pueden no ir unidos el sexo genético y el fisiológico. Por otra parte, la revolución en las relaciones varón-mujer ha puesto de manifiesto la enorme maleablidad cultural del ser humano.
Con frecuencia, la consideración abstracta de la naturaleza humana ha supuesto perder de vista que en la realidad sólo existen varones o mujeres. En las contadas ocasiones en las que se ha abordado la cuestión diferencial se identifica el "hombre" en general con el hombre-varón, olvidando así lo estrictamente masculino. En cambio, al tratar sobre la "mujer" se ha puesto en primer lugar lo femenino, a veces sin atender a lo humano y personal común a ambos.
El debate actual consiste precisamente en dilucidar la diferencia, esclareciendo cómo se armoniza igualdad y diversidad, para llegar al análisis de la peculiar complementariedad entre varón y mujer en todos los ámbitos del actuar humano.
Blanca Castilla de Cortázar nació en Vitoria. Es doctora en Teología por la Universidad de Navarra y en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Master en Antropología por esta última Universidad.