
El pontificado de Pío XII (1939-1958) estuvo marcado por difíciles y dramáticas circunstancias externas, tales como la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la Guerra Fría, la amenaza nacionalsocialista y comunista y un Occidente en crisis espiritual. En medio de este panorama, el Papa encomendó la causa de la Iglesia y de la humanidad a la Virgen María y promovió intensamente la devoción y los estudios marianos. Fiel a ella desde niño, le dedicó numerosos documentos y la honró con la definición del dogma de su Asunción gloriosa y la institución de la fiesta de su Realeza, además de hablar con cierta profusión de sus otros misterios y privilegios y de proponerla como modelo en todos los ámbitos eclesiales y sociales. Su doctrina mariológica revela al teólogo, al pastor, al devoto y al siervo de Dios que fue indudablemente Pío XII.
Santiago Cantera Montenegro (Madrid, 1972) es monje benedictino en el Valle de los Caídos y doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor en la Universidad San Pablo-CEU y ha investigado diversos temas históricos y religiosos.
Esta obra es el primer estudio compleo en lengua española del desarrollo del magisterio de la Iglesia desde las condenas de la libertad de conciencia y de cultos derivadas de la Revolución Francesa hasta la declaración, en «Dignitatis humanae» del Vaticano II, de que todo hombre tiene derecho a la libertad religiosa. El autor muestra que en ese camino la Iglesia ha unido siempre fidelidad y creatividad en el cumplimiento de su misión, y que en el Vaticano II enseña algo nuevo hasta entonces, pero que es coherente con el magisterio pontificio anterior. El libro es de gran utilidad para historiadores, teólogos, filósofos, juristas y personas interesadas por el desenvolvimiento de la vida religiosa en la sociedad democrática y la relación de la Iglesia con la comunidad política dentro de ella.
Gerardo del Pozo Abejón (Valdeande, Burgos), sacerdote diocesano, es catedrático de Teología Dogmática en la Facultad de Teología San Dámaso (Madrid). Socio correspondiente de la Academia Pontificia de Teología en Roma, ha dirigido en la BAC Comentarios a la Veritatis splendor.
Este libro pretende ahondar en el Camino de Santiago desde un punto de vista poco estudiado, poniendo el énfasis en las primeras peregrinaciones medievales en función del nacimiento y de los orígenes de Europa. Sus páginas, entre otros temas (la Reconquista española, la Europa de los monjes, el arte en el Camino, el Derecho, la música; etc.), repasan el protagonismo de la Cristiandad en estos orígenes, cuando esta comunidad espiritual redondeó la «europeidad» e identidad de Europa, siendo ese Camino una de sus principales arterias vitales y orgánicas.
Alberto J. Lleonart Amsélem es doctor en Derecho, diplomado en Derecho Internacional por la Sorbona, habiendo ampliado estudios en Europa y Estados Unidos. Investigador científico de carrera en el CSIC y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado una quincena de libros y un centenar de estudios y artículos en revistas especializadas sobre cuestiones de Derecho e Historia.
Prólogo de Alfonso López Quintás.
Este libro pretende ser un epistolario con personajes que han aportado al autor una luz para la comprensión del mundo y su belleza. Las cartas que lo forman no nacen de un plan definido, sino de impulsos repentinos o por maduración de pensamientos fermentados en la mente durante años. Sin embargo, el epistolario acaba siendo una alabanza a la misericordia de Dios, Padre del mundo, de su belleza y de todos los que han sabido o intentado transmitirla. Está inspirado, subconscientemente, en los diálogos de ultratumba de Dante Alighieri en su Divina Comedia o en las tertulias de egregios que mantenía Maquiavelo en su destierro de Florencia con personajes de la historia. También Quevedo ha dejado su huella en el título. Son preguntas, sin respuesta en este mundo, y charlas que el autor querría mantener en el Paraíso con sus corresponsales para conocer y agradecer las raíces profundas de su inspiración.
Tomás Alfaro Drake es ingeniero, aunque sus avatares profesionales le han llevado por el mundo de la empresa y la enseñanza en ese ámbito. Su humanismo le ha movido a aprender de otros, así como a elaborar y transmitir sus propias ideas en campos como la ciencia, la historia, la religión y el arte. Es autor de libros como El Señor del azar (1997) y La victoria del sol (2ª ed. 2007).
Este libro se escribe desde la atalaya de vivencias personales. Se deja acompañar de una sosegada observación y de una inmensa reflexión. El panorama que contempla se refiere a hombres y mujeres que cuajan su madurez en sus años de ancianidad. Unos transitan su presencia por los espacios abiertos de la ciudad; otros rezuman su reflexión en su piso familiar, el hospital o la residencia geriátrica. En principio, se intenta armar un cálido cestillo para recoger y plasmar situaciones objetivas, testificar vivencias reales y mostrar aspectos subjetivos de quienes cursan su particular carrera de ancianidad. Uno piensa que acercarse reflexivamente a estas realidades de madurez resulta interesante desde una expectativa existencial, real y concreta, y no sólo para los protagonistas directos —mayores, ancianos—, sino también para los acompañantes cercanos, familiares, parientes, amigos.
Edición oficial promovida por la Conferencia Episcopal Española. Presentación, por el Card. Ángel Suquía Goicoechea. Introducción general, por Mons. Ricardo Blázquez.
El Concilio Ecuménico Vaticano II, convocado por Juan XXIII, constituye, como dijo Pablo VI al con-cluirlo, « uno de los mayores acontecimientos de la Iglesia» y, por ello, resulta una referencia clave en nuestro tiempo para todos los católicos y para otros muchos cristianos, creyentes y personas de buena voluntad.
Desde el mismo mes de clausura de este Concilio Ecuménico, la BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS, ha venido publicando ininterrumpidamente, en sucesivas ediciones, los textos de las Constituciones, Decretos y Declaraciones aprobados en él, junto con otros del mismo ámbito conciliar.
Este volumen continúa y complementa la prestigiosa Patrología de Johannes Quasten. En él se expone la literatura patrística latina desde el concilio de Nicea al de Calcedonia; completando de este modo el plan que J. Quasten había realizado para los siglos anteriores y para la literatura griega de este período. Es la época del giro constantiniano y de sus continuadores; de figuras como Hilario, Ambrosio, Jerónimo, Agustín y León Magno; de las herejías cristológicas; del pelagianismo, y de la progresiva separación cultural entre Oriente y Occidente. En su organización, esta obra se ajusta siempre a los criterios metodológicos de Quasten, conjugando dos exigencias fundamentales: ofrecer un tratamiento amplio y orgánico de las principales figuras y factores que dominan la literatura y la historia de este período, y no sacrificar al objetivo anterior las figuras menores o menos conocidas. En su elaboración se ha prestado especial atención a los escritores de la península Ibérica.
La obra consta de 4 volúmenes: I: Hasta el Concilio de Nicea (NO0206); II: La edad de oro de la literatura patrística griega (NO0217); III: La edad de oro de la literatura patrística latina (NO0422); IV: Del Concilio de Calcedonia (451) a Beda. Los Padres latinos (NO0605).
La presente obra pretende ofrecer una visión sistemática de la eclesiología, católica, conjugando la perspectiva fundamental y la dogmática en su armonía y coherencia recíprocas. Procura situar la reflexión sobre los diversos temas en el contexto de la problemática contemporánea para identificar la postura común de la teología actual a la luz de la revelación, de la tradición y del magisterio. Esta opinión común incluye con nitidez las dimensiones bíblica, ecuménica, misionera y pastoral. La perspectiva de la eclesiología de comunión permite recoger e iluminar la experiencia vivida de la Iglesia, reconocer el protagonismo y la identidad de cada bautizado, valorar de modo equilibrado las diversas realizaciones de la Iglesia. De este modo entronca con las aspiraciones y necesidades de la actual conciencia y sensibilidad eclesial, para descubrir el gozo de la pertenencia a la Iglesia. Desde diversas perspectivas se confiesa la Iglesia una, santa, católica y apostólica, que recibe su identidad y su misión del ministerio del Dios Trinidad que se revela como salvador de un modo privilegiado en la Iglesia.
«La Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable Sacramento se manifiesta el amor “más grande”; aquel que impulsa a “dar la vida por los propios amigos”: En efecto, Jesús “los amó hasta el extremo”: Con esta expresión, el evangelista presenta el gesto de infinita humildad de Jesús: antes de morir por nosotros en la cruz, ciñéndose una toalla, lava los pies a sus discípulos. Del mismo modo, en el Sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos “hasta el extremo”: hasta el don de su cuerpo y de su sangre» (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, 1).
La Suma contra los gentiles pertenece al conjunto de «sumas» —como género literario— que pretende ofrecer una enseñanza de conjunto organizada. Por su contenido es filosófica, porque utiliza argumentos racionales, aunque por su intención es apologética.
La redacción de los cuatro libros que componen la obra, en los que Santo Tomás empleó unos cinco años (1259-1264), fue debida a la petición de San Raimundo de Peñafort, para que sirviesen como manual de apologética a los frailes que se dedicaban en España a la evangelización de los infieles musulmanes y de los judíos de las tierras reconquistadas.
Es una de las pocas obras del Aquinate de las que se conserva gran parte del texto del original escrito por él (Libro I, cap. 13 hasta el III, cap. 120), guardado en el Archivo Vaticano.
Esta primera Suma de Santo Tomás es una obra filosófica, pero en pleno acuerdo con la fe cristiana. Es un tratado filosófico o racional, en sentido amplio, sobre Dios. De Dios en sí mismo, de Dios en cuanto creador y de cómo Dios es fin de todo se ocupan los tres primeros libros de la obra. El cuarto y último es teológico, porque se basa en la revelación divina. Se vuelven a tratar las tres grandes cuestiones —Dios en sí, como principio y como fin de todos los seres—, pero por la vía sobrenatural.